Cebra y rinoceronte huérfanas se consuelan entre sí y se vuelven mejores amigas

En las inmediaciones del Care For Wild Rhino Sanctuary se encontraron dos especies que posiblemente nunca se hubieran topado en plena naturaleza. Se trata de una huérfana de rinoceronte llamada Daisy que estaba en condiciones muy negativas y una cebra amorosa.

Daisy se encontraba sola en el Parque Nacional Kruger y con una condición física muy desafortunada. En seguida, los médicos veterinarios sugirieron llevarla a un refugio donde se podría darle una mejor atención. Una vez allí la pusieron en la unidad de cuidados intensivos, y le dieron alimentación las 24 horas del día junto a otros tratamientos médicos necesarios.

Care for Wild Rhino Sanctuary

Ajena a la anterior historia se desarrollaba la situación de Modjadj, una cebra que fue rescatada, una vez que fue encontrada inmóvil en una reserva natural y donde apenas podía respirar después de resistir grandes lluvias.

Care for Wild Rhino Sanctuary
Care for Wild Rhino Sanctuary

Pero como coincidieron en la veterinaria para animales, tanto la cebra y la pequeña rinoceronte, se complementaron en sus cuidados. Modjadji y Daisy formaron una linda amistad y se convirtieron en la familia elegida de cada uno.

Care for Wild Rhino Sanctuary

«Se pensaba que Modjadji tenía solo una semana» mencionó Louwhen Bowker miembro del santuario, al medio de comunicación digital The Dodo. A medida que se iban recuperando de sus problemas físicos, se hicieron más consistentes, pero al mismo tiempo dependientes una de la otra.

Care for Wild Rhino Sanctuary

«Los rinocerontes son animales muy sociales y requieren compañía. Modjadji es una compañía fantástica para Daisy y muy cariñosa con ella», agregó Louwhen. Ver a una atendiendo a la otra, es muy gratificante y esperanzador.

Modjadji y Daisy se volvieron como hermanas y donde quiera que esté una, la otra estará al lado. Pasan la noche juntas, acurrucándose de forma tierna, logrando que la intervención humana sea reducida al mínimo, lo que es muy bueno para los animales en general. Como dice Louwhen: «Esto, a su vez ayuda a evitar demasiado contacto humano con Daisy».

Las dos nuevas amigas pueden correr libremente por todos los lugares del santuario y conocerán a otros rinocerontes y cebras. Pero por ahora tendrán que seguir recuperándose de los problemas que les dejó su difícil comienzo en la vida.

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