OPINIÓN: La energía del futuro, directo de la cañería

El desecho de algunos es el oro molido para otros: debajo de nosotros podría estar la clave para la energía del futuro.

¿Qué son los fatbergs?

En las redes de alcantarillado de las principales ciudades del mundo algo sorprendente está ocurriendo. En los últimos años cuadrillas de trabajadores han sido llamados para liberar supuestos ‘bloqueos’ en los canales de drenaje y de aguas negras. Para su gran sorpresa encontraron grandes bloques en constante crecimiento, ahora conocidos como “fatbergs”.

Los fatbergs son grandes masas grisáceas conformadas de aceite, grasa, lípidos y otros materiales no solubles en agua, tanto sólidos como gelatinosos que en conjunto forman una masa sólida que flota en el agua y va creciendo poco a poco al paso del tiempo. Cuando las aguas negras son de carácter alcalinas, las grasas y lípidos tienden a calcificarse y solidificarse incrementando la dureza del fatberg.

Al paso del tiempo, invariablemente los fatbergs llegan a presentar una masa que puede ser tan dura como el concreto, sin límite de crecimiento, lo cual llega a tapar ductos casi por completo creando un dolor de cabeza para el municipio requiriendo cuadrillas de trabajadores con herramientas especializadas. En Estados Unidos casi la mitad de todos los bloqueos de las líneas de desagüe se deben a la presencia de fatbergs.

El monstruoso fatberg de Londres estaba practicamente solidificado por completo. (Foto: Nerdist)

Este problema se agrava cuando la gente de la ciudad tira por el drenaje aceites y grasas de sus cocinas, así como desechar por el WC comida sobrante, toallitas desechables, sanitarias, condones, pañales y cualquier otro artículo de desecho que no esté diseñado para entrar al sistema de alcantarillado, todo esto rápidamente pasa a forman parte de un fatberg.

Se han encontrado cientos de fatbergs obstaculizando y obstruyendo la red de alcantarillado de Londres, la cual da servicio a 150 calles y avenidas. El fatberg más grande que se encontró fue aquel al que se le bautizó como “La Capilla Blanca”. Un monstruo de 250 metros de largo con un peso de aproximadamente 130 toneladas, el cual tomó más de 2 meses de trabajo continuo para que una cuadrilla de trabajadores lo pudieran succionar y retirar, no sin antes tener que romperlo en pequeños pedazos.

En otro caso, también en Londres, en el barrio de Chelsea, un fatberg de 40 metros de largo tuvo que ser desalojado a un costo total de maniobras y por daño a la infraestructura de más de 400 mil dólares. Si los fatbergs no se detectan a tiempo y una porción importante del flujo de aguas negras no puede seguir su cauce natural, estas saturan el sistema derramándose y contaminando el medio ambiente.

Estos jóvenes en Holanda están criando su propio fatberg como gesto simbólico de representación de la actualidad. (Foto: Gizmodo)

Al día de hoy, este fatberg que se está agrandando a propósito, tiene un peso superior a 1 tonelada. La meta a mediano plazo del equipo es poder hacer del fatberg una pequeña isla en donde una persona se pueda parar en ella sin caer al agua y hacer algo de provecho mientras está ahí parado, o por lo menos algo divertido. En el largo plazo (una vez que su isla de grasa esté lista) están interesados en arrastrar esta isla de cebo al polo norte para situarlo justo al lado de los icebergs.

Aprovechar todo lo que podamos

Sin embargo, hay aplicaciones, creo yo, más interesantes y trascendentes, sobre todo en cuestiones energéticas dentro de las cuales podemos aprovechar toda la energía almacenada en la grasa que conforma un fatberg.

En la ciudad portuaria de Ellesmere Port, Inglaterra, a cuatro horas de Londres, opera Argent Energy, empresa que produce biocombustibles a partir de nada más y nada menos que fatbergs sacados del caño. Es la primera planta en el mundo que produce biodiésel a partir de los aceites y las grasas de estas masas cebosas.

El proceso consta en darle un pretratamiento a la materia prima que vaya llegando, después de todo un fatberg no es algo muy limpio que digamos. Es preciso retirar todos los sólidos que no puedan ser convertidos a biodiésel para dejar lo más limpio posible las grasas y aceites, la materia prima deseada que sí será transformada a biocombustible.

Los fatbergs pueden ser usados para producir biodiésel. (Foto: CNN)

Una vez realizado este paso, más del 60% de la masa total que llegó a la fábrica constará de sólidos e impurezas que no se podrán procesar. Se procederá a mandar este material sobrante al relleno sanitario o a ser usado como composta.

Una vez obtenidas las grasas y aceites, estas se tratan con un alcohol para llevar a cabo una reacción química llamada transesterificación. Es aquí cuando los triglicéridos y los ácidos grasos presentes en los aceites y las grasas se convierten en una molécula con propiedades muy similares al diésel convencional.

El biodiésel obtenido por la transesterificación de aceites y grasas (incluyendo los fatbergs) contiene aproximadamente 88% de la energía que el diésel que consigues en la gasolinera, pero dado que se podría comercializar a $15-17 pesos por litro en lugar de $21 en el caso del diésel convencional PEMEX, te arrojaría un ahorro de entre el 10-20% en el precio por kilómetro recorrido, que es lo que realmente nos interesa a los automovilistas y a las empresas transportistas.

No cabe duda que el desecho de algunos es el oro molido para otros. Por debajo de tus calles se pueden estar acumulando en este momento una cantidad importante de fatbergs y depósitos de grasa, la pregunta es: ¿quién será el primero que se ponga las pilas y haga negocio de aprovechar esta abundante materia prima que las ciudades nos ofrece?

Articulo Original: Cultura Colectiva

¡Deja tu comentario aquí abajo!

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

INSCRÍBETE

Como Salvaguardian del Planeta te estarémos invitando a participar de acciones que nos ayudan a darle equilibrio a nuestro Planeta